Golden Bay, la más fácil
Ancha, dorada, con sombrillas de alquiler, un bar y un hotel que la domina. Es la playa a la que se llega más fácilmente desde Sliema o Paceville, con autobús directo, y por eso mismo es la más concurrida. La arena es fina, la pendiente suave, y hay socorristas en temporada alta. Si solo vais a una y no queréis complicaciones, es esta.
Ghajn Tuffieha, la recompensa
Está justo al lado de Golden Bay, separada por una punta rocosa, y hay que bajar ciento ochenta escalones para llegar. Esos escalones son todo el asunto: filtran a la multitud, y acabas en una playa mucho más salvaje, rodeada de colinas de arcilla roja, con la mitad de gente a cien metros de la anterior. La subida a última hora con treinta y cinco grados hay que merecérsela.
Mellieha Bay, la más grande
Es la playa de arena más extensa de Malta, y el agua se mantiene poco profunda durante decenas de metros, lo que la convierte en la de las familias y los grupos grandes. Caminas mucho antes de que te llegue a la cintura. El acceso en autobús desde el norte es fácil y allí está todo: alquiler de material, restauración, deportes acuáticos. A cambio, es la más comercial de las cuatro.
Paradise Bay, la discreta
En el extremo norte, junto a la terminal de ferris a Gozo. Más pequeña que las otras, en parte aterrazada, y a menudo menos llena porque cuesta más encontrarla. Es la opción adecuada cuando combinas un día de playa con una escapada a Gozo, ya que el ferri sale a pocos minutos.
Las corrientes, que hay que tomarse en serio
Las playas del norte están expuestas y las corrientes pueden ser fuertes, sobre todo en Ghajn Tuffieha y Golden Bay con viento del noroeste. El sistema de banderas existe y se respeta: roja significa roja, y cada año hay ahogamientos entre quienes decidieron que no iba con ellos. En caso de duda, mirad dónde están los locales.
Llegar sin perder el día
Desde Sliema o St Julian's, contad una hora de autobús hasta Golden Bay y algo más para Mellieha, con autobuses llenos en julio y agosto. Salir temprano lo cambia todo: a las nueve los autobuses van vacíos y la playa también. En Bolt el trayecto cuesta veinte o treinta euros y lleva treinta y cinco minutos, lo que compensa siendo cuatro. Los fines de semana son los propios malteses quienes llenan estas playas: entre semana está mucho más tranquilo.
