Paceville: en el centro, con el ruido
Es el barrio de las discotecas, y dormir dentro significa volver andando en dos minutos. Ese es el argumento, y es real: cero taxis, cero esperas, cero discusiones por el precio de la carrera. La contrapartida es evidente: el ruido no para hasta las cinco de la madrugada, y las habitaciones que dan a la calle son invivibles si quieres dormir antes. Es la elección correcta si todo el grupo sale cada noche, y la equivocada si hay alguien que quiere dormir.
St Julian's fuera de Paceville: el equilibrio
A cinco o diez minutos andando de las discotecas, en torno a Spinola Bay, el ruido desaparece del todo. Conservas la vuelta a pie y pierdes los graves en las paredes. Los precios son algo más altos que en Sliema pero la posición es la mejor en lo puramente práctico. Es lo que eligen casi todos los grupos la segunda vez.
Sliema: más barato, quince minutos andando
Sliema está al otro lado de la bahía. Contad quince o veinte minutos a pie por el paseo marítimo hasta Paceville, o cinco minutos en Bolt por seis o diez euros. A cambio, los precios del alojamiento bajan claramente, los restaurantes son mejores y más baratos, y se duerme. El paseo marítimo de Sliema tiene además sus propios bares, lo que da una alternativa las noches en que no apetece discoteca.
La Valeta: preciosa, pero fuera de tema
La capital es magnífica y merece una noche por sí misma, pero está a veinticinco minutos en coche de Paceville y su vida nocturna es de otro tipo: bares de vinos, terrazas, nada que cierre a las cuatro. Dormir allí cuando vienes por las discotecas es añadir un trayecto de veinticinco euros a cada final de noche.
La cuenta de verdad
Una habitación en Sliema suele costar veinte o treinta euros menos por noche que en Paceville. En una semana son ciento cincuenta euros ahorrados. Un Bolt nocturno cuesta seis o diez euros, dividido entre cuatro personas sale a menos de tres cada uno. Es decir: Sliema sigue ganando aunque cojas taxi todas las noches, siempre que vayáis en grupo. Solo, las cuentas se acercan.
El detalle que estropea los finales de noche
Los autobuses nocturnos existen pero son escasos y van llenos después de las tres. Las aplicaciones de transporte funcionan bien en Malta y cuestan menos que un taxi de la calle, cuyo precio se acuerda antes de subir. Reservad la vuelta antes de salir de la discoteca, no en la acera a las cuatro: es ahí donde los precios se duplican.
