Las cuatro direcciones
El Casino Portomaso, en la torre del mismo nombre en St Julian's, es el más grande y moderno. El Dragonara, instalado en un palacio del siglo XIX sobre su propia península en Paceville, es el más antiguo y con diferencia el más espectacular. El Oracle, en el Bay Street de Paceville, es el más informal y el más cercano a las discotecas. Casino Malta, también en Portomaso, juega la carta americana con una sala de póker. Los cuatro están a pie unos de otros, o casi.
La edad y la documentación
Dieciocho años para residentes y visitantes de la Unión Europea, y el documento se pide siempre en la entrada, incluso a quien dejó de tener veinte hace tiempo. Es un control real, no un trámite: sin documento no se entra. Ojo: la edad de acceso a las discotecas de Paceville es más baja que la de los casinos, algo que pilla por sorpresa a los grupos mixtos.
La ropa
Es lo que frena a más gente. Los casinos malteses aplican un código smart casual y lo hacen cumplir: nada de pantalón corto, chanclas, bañador ni gorra. Una camisa o un polo y zapatos cerrados bastan, pero llegar directamente de una pool party no cuela. El Dragonara es el más estricto de los cuatro.
Lo que cuesta entrar
La entrada suele ser gratuita para los visitantes extranjeros, a veces con un registro rápido en el mostrador. No hay consumo mínimo y nada obliga a jugar: puedes tomar una copa y mirar. Las apuestas mínimas en las mesas empiezan bajas, a menudo en torno a cinco euros, lo que convierte el casino en una salida asequible siempre que decidas tu presupuesto antes de entrar.
Cómo encaja con la noche
Los casinos abren a última hora de la tarde y aguantan hasta tarde, a menudo hasta las cuatro o las cinco de la madrugada. Funcionan dos usos: el principio de la noche, entre la cena y la discoteca, cuando las discotecas siguen vacías antes de medianoche; o el final, cuando el grupo quiere sentarse y las pistas cierran. La cercanía hace el resto: del Oracle a la calle principal de Paceville hay dos minutos a pie.
