Copas y salir de noche
Una cerveza cuesta entre tres y cinco euros en Paceville y algo menos lejos de la zona de marcha. Un cóctel, entre ocho y doce. La entrada a discoteca suele ser gratis antes de medianoche y de diez a veinte después, más en una noche con artista. Una pool party con copa va de veinte a treinta y cinco, una boat party con barra libre de cuarenta a setenta. Esta última parece cara hasta que cuentas las copas incluidas, y entonces suele ser la mejor noche de la semana en relación calidad-precio.
Comer
Un pastizzi, la empanadilla local, cuesta menos de un euro y es el desayuno más barato de Europa. Una comida sentado va de doce a veinte, una cena en condiciones de veinticinco a cuarenta y cinco con vino. Comer una calle por detrás del paseo marítimo en Sliema o St Julian's baja la cuenta un tercio con la misma comida. Los supermercados son baratos, y prepararse desayuno y comida cambia el total de la semana.
Moverse
El autobús cuesta dos euros por trayecto en verano, y la tarjeta Tallinja semanal sale mucho más barata si lo usas. Los taxis son donde se escapa el presupuesto: de quince a veinticinco euros por un trayecto corto de noche, y la tarifa sube después de las dos. Las aplicaciones de transporte funcionan en la isla y suelen costar menos que un taxi de calle. Repartir entre cuatro cambia la cuenta por completo.
Dónde dormir y cuánto cuesta
Una cama en hostal cuesta de veinte a treinta y cinco euros por noche en temporada. Una habitación de hotel medio en St Julian's, de ochenta a ciento cincuenta. Alojarse en Sliema en vez de Paceville baja el precio y añade quince minutos andando o un ferry corto. Los precios se duplican aproximadamente entre mayo y agosto, y la misma habitación en octubre cuesta lo que un hostal en julio.
Una semana realista
Sin contar vuelos, una semana ajustada ronda los quinientos euros: hostal, desayunos propios, autobuses y alguna noche de fiesta. Una semana cómoda con hotel medio, restaurantes y salir casi todas las noches sale entre novecientos y mil trescientos. Los dos gastos que nadie prevé son los taxis de madrugada y comprar la entrada en la puerta en vez de por internet, siempre más cara en noche llena.
